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El rol del Engineering Manager

El rol del Engineering Manager no se define por tareas fijas, sino por contexto, influencia y adaptabilidad. Ser EM implica dejar de ejecutar directamente para potenciar a otros, conectar equipos y crear las condiciones necesarias para que el trabajo avance y las personas crezcan.

Publicado 2026-02-03
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Pablo Arreche
Engineering Manager at Howdy

Contenido

    Desde hace años, he estado tratando de encontrar una buena forma de explicar mi rol como Engineering Manager (EM) en una organización de ingeniería. Llegué a la conclusión de que soy como una mezcla de mentor, líder técnico e incluso un poco de gerente de proyectos. La verdad es que el EM es un poco de todo, pero el contexto define el rol, así que todo se reduce a un concepto simple pero poderoso: los EM hacen que las cosas sucedan.

    Pensalo así, los EM participan en cada etapa de un ciclo de desarrollo, trabajando con el equipo de Producto para asegurarse de que el trabajo esté bien definido, que el equipo tenga el conjunto correcto de habilidades, que se ajuste al plan estratégico; trabajan con el equipo para asegurarse de que se comprendan los requisitos, que se identifiquen y definan dependencias, riesgos y planes de mitigación; trabajan con las partes interesadas para progresar informes y elaborar planes de implementación. Todo esto mientras intentan mantener a las personas motivadas, felices y desafiadas. Eso, para mí, es el trabajo del EM, siendo el "pegamento" que une a estas partes, gestionando efectivamente los intereses de cada uno para lograr un proceso mucho más efectivo y un equipo motivado.

    Crecer como EM significa acostumbrarse a sentirse incómodo porque pasas de tener un impacto directo sobre el trabajo a influir y convencer a otros de lo que crees que es correcto y asegurarte de que las cosas van en la dirección correcta, incluso si no estás completamente convencido. Significa dejar que alguien más conduzca mientras vos marcás el rumbo desde el asiento trasero; significa confianza. Pero también significa entender que las personas merecen las oportunidades adecuadas para crecer, incluso con un alto riesgo de fracaso. Estás ahí para hacer crear esas oportunidades y acompañarlos en su camino. Una vez que te das cuenta de que es mucho más satisfactorio ver a las personas superarse a sí mismas que hacerlo vos mismo, estás listo.

    Reflexionando sobre este viaje, me doy cuenta de que ser un EM es un trabajo en constante evolución. Se trata de adaptabilidad, usar varios sombreros, ser empático, obsesionado con un solo objetivo: hacer que las cosas sucedan.

Desde hace años, he estado tratando de encontrar una buena forma de explicar mi rol como Engineering Manager (EM) en una organización de ingeniería. Llegué a la conclusión de que soy como una mezcla de mentor, líder técnico e incluso un poco de gerente de proyectos. La verdad es que el EM es un poco de todo, pero el contexto define el rol, así que todo se reduce a un concepto simple pero poderoso: los EM hacen que las cosas sucedan.

Pensalo así, los EM participan en cada etapa de un ciclo de desarrollo, trabajando con el equipo de Producto para asegurarse de que el trabajo esté bien definido, que el equipo tenga el conjunto correcto de habilidades, que se ajuste al plan estratégico; trabajan con el equipo para asegurarse de que se comprendan los requisitos, que se identifiquen y definan dependencias, riesgos y planes de mitigación; trabajan con las partes interesadas para progresar informes y elaborar planes de implementación. Todo esto mientras intentan mantener a las personas motivadas, felices y desafiadas. Eso, para mí, es el trabajo del EM, siendo el "pegamento" que une a estas partes, gestionando efectivamente los intereses de cada uno para lograr un proceso mucho más efectivo y un equipo motivado.

Crecer como EM significa acostumbrarse a sentirse incómodo porque pasas de tener un impacto directo sobre el trabajo a influir y convencer a otros de lo que crees que es correcto y asegurarte de que las cosas van en la dirección correcta, incluso si no estás completamente convencido. Significa dejar que alguien más conduzca mientras vos marcás el rumbo desde el asiento trasero; significa confianza. Pero también significa entender que las personas merecen las oportunidades adecuadas para crecer, incluso con un alto riesgo de fracaso. Estás ahí para hacer crear esas oportunidades y acompañarlos en su camino. Una vez que te das cuenta de que es mucho más satisfactorio ver a las personas superarse a sí mismas que hacerlo vos mismo, estás listo.

Reflexionando sobre este viaje, me doy cuenta de que ser un EM es un trabajo en constante evolución. Se trata de adaptabilidad, usar varios sombreros, ser empático, obsesionado con un solo objetivo: hacer que las cosas sucedan.